“No se trata solo de hablar de sexo, sino de distinguir cuáles son prácticas sanas y consensuadas”

Entrevista a Andrea Martínez, psicóloga y sexóloga


Imagen de Andrea Martínez

Andrea Martínez (@andreaylasexologia) es psicóloga y sexóloga. Nunca recibió ningún tipo de educación sexual, pero ahora dedica la mayor parte de su tiempo a hacer terapia en consulta privada y de pareja. También trabaja para algunas plataformas como Santa Mandanga y da talleres de sexualidad y de hábitos para el bienestar psicológico y emocional. El confinamiento, residiendo en Madrid, no le ha impedido ayudar a la gente y ha estado haciendo terapia por videollamada. En esta entrevista, explica cómo puede afectar la pandemia a las parejas y a la sexualidad.

¿Cómo crees que se han vivido las relaciones de pareja durante el confinamiento?

Puedo hablar de lo que me he encontrado en consulta y evidentemente la percepción es muy sesgada porque es gente con dificultades. Hay personas que quizá estaban en terapia de pareja antes y esto les ha venido bien porque el parón ha eliminado o al menos reducido algunos de los estresores a los que estaban sometidos y que podían ser fuentes de discusión. Ha habido otras que no estaban acostumbradas a pasar tiempo una con la otra o no han tenido la oportunidad de mantener su propia individualidad y de cuidar su propio espacio. Otras han tenido problemas porque les ha pillado con el resto de la familia y con eso surgen a veces más roces.

¿Esta situación extraordinaria hará que la gente quiera tener más compromiso con otras personas o por el contrario habrá más relaciones esporádicas?

Sinceramente, no lo sé. Creo que habrá un poco de todo, como antes. No sé hasta qué punto va a afectar al compromiso. Habrá gente a quien le cueste más porque ha sufrido los efectos de la cuarentena y le será difícil reiniciar una relación y otras que han roto con sus parejas y ya tienen ganas de empezar con otras cosas porque tienen claro lo que quieren en una relación de pareja.

Con más tiempo libre habrá aumentado la masturbación. Hay gente que todavía se pregunta por qué se debe tocar si ya tiene pareja. ¿Cómo influye esta a cada persona y a la pareja?

La masturbación siempre va a venir bien siempre y cuando nos liberemos de esos mitos, como del que si te masturbas mientras tienes pareja es porque no tienes la satisfacción que deberías o porque no está bien que fantasees con otras cosas. Masturbarse es un hábito súper saludable porque es una manera de explorarse, de ver lo que te gusta y que luego eso lo puedas compartir con tu pareja. Puede ayudar, no solo a darte placer, sino a responsabilizarte de tu placer. Eso es algo muy importante porque no debemos tener la expectativa de que es otra persona la que nos tiene que dar orgasmos, sino que soy yo quien tengo que ser agente activo de mi propio placer. Hay hábitos que son buenos como el poder masturbarse delante de la pareja, ya que una relación sexual no tiene por qué ser con coito; una sesión de masturbación también puede ser satisfactoria.

El consumo del porno también ha aumentado durante la cuarentena. ¿Cómo crees que afecta a las relaciones sexuales de hoy en día?

Depende de cómo y cuál se vea. El problema puede venir cuando chicos que están muy acostumbrados a masturbarse con porno mainstream empiezan a depender de ello para lograr excitación sexual. Cuando te acostumbras a algo, vas buscando cada vez algo más fuerte, más duro, más exagerado… Y luego en los estímulos de la vida real no encuentran esa excitación porque están acostumbrados a un nivel muy alto. Y también es malo si basamos nuestras expectativas de las relaciones sexuales en el porno, tanto en los cuerpos que se muestran, en las dinámicas, etc. Es importante elegir bien el porno que vemos y verlo siempre con ojo crítico.

Con el sexting se ha podido sobrellevar este distanciamiento social, pero muchas veces las chicas, sobre todo, reciben fotos de los genitales sin consentimiento. ¿Por qué crees que pasa esto?

Lo primero que habría que hacer es aclarar que enviar una foto de los genitales no pedida no es sexting, es ciberacoso. Es una cuestión de sexismo. El exhibicionismo no tiene por qué estar mal, pero sí cuando se hace de esta manera. El gesto de hacerlo sin pedirlo parece leve, pero sigue siendo una forma de acoso.

Pero, ¿crees que esto lo hacen porque se sienten en una posición de poder o porque les excita que las reciban?

Algunas personas sí encuentran excitación al hacerlo. Hay poder por la percepción de que se puede hacer y no hay una consecuencia. Lo peor que les puede pasar es que reciban denuncias o se les cierre su cuenta en alguna red social, pero se abren otra. Cuando hay sensación de impunidad, la gente se siente más envalentonada para acosar.

Y, ¿qué opinas sobre las aplicaciones para ligar? ¿Hacen un favor a las relaciones actuales o las están estropeando?

Pueden hacer un favor si se usan bien: sabiendo cómo las queremos usar, para qué y haciéndolo de manera lógica. Ha ayudado a muchas personas que no se encontraban cómodas ligando en los bares o no tenían un círculo de amigos que les permitiera conocer a otras personas. Pero también hay un problema y es que hay muchas personas a las que les crea una especie de parálisis. Hay tantas opciones para elegir que lo ven como una especie de carta. Como un menú de personas. Cuando tenemos tantas opciones, al quedar con alguien, en vez de estar en el momento y conocerla, podemos estar pensando: “¿qué pasaría si hubiera escogido a esta otra persona?” o “no me voy a implicar mucho porque mañana quedo con otra persona”.

¿Las rupturas que se han producido durante el confinamiento crees que son más dolorosas que las que se producen en una situación normal?

Para algunas personas ha sido relativamente fácil romper durante el confinamiento porque no tenían que hacerlo cara a cara. Para la otra persona tal vez ha sido más duro. Las parejas a las que he visto que les ha resultado más complicado han sido las que llevaban poco tiempo conviviendo y de repente uno de los dos se ha tenido que ir. Y en medio de esta situación donde no se puede buscar piso o te tienen que acoger… Es una situación tan expuesta que sí que puede añadir dificultad a la ruptura porque no te permite buscar tu propio espacio, que es algo que puede ser muy necesario a la hora de cortar una relación.

¿Podemos extraer algo positivo de esta crisis para nuestra sexualidad?

A las parejas que estaban conviviendo solas sí les ha podido servir si han sabido usar el tiempo a su favor; si han aprovechado la sensación de parón y han vuelto a priorizar el sexo. Hay muchas parejas que solo se veían por la noche o los fines de semana y, quizá, al tener más tiempo y cruzarse por casa, han podido surgir espontáneamente más momentos íntimos.

Y las personas que no tienen pareja supongo que también han tenido tiempo para autoexplorarse.

Eso es. Hay gente que ha dicho “pues tiempo para mí, para explorarme y conocerme”. De hecho, a las personas que tengo en consulta sexológica siempre les resultaba difícil hacer ejercicios en casa por la falta de tiempo. Y de repente han empezado a avanzar mucho más porque el tiempo ya no era una excusa. Y luego también ha habido otras personas que han descubierto quizá otros modos. Las citas virtuales y el sexting también han servido para explorar otros ámbitos donde antes no habían probado.

¿Hay algo que deberíamos cambiar o dejar de hacer para disfrutar al máximo de nuestro cuerpo y con otras personas?

Sí. Si enlazamos, por ejemplo, esta pregunta con la anterior, vuelvo al tiempo y a las prioridades. Parece que antes de la cuarentena el sexo estaba en segundo plano. Y muchas veces, por mucho cansancio que traigamos del trabajo, siempre tenemos tiempo para vernos un capítulo de una serie hasta las tantas, pero no para tener relaciones sexuales o masturbarnos. El reaprender a volver a priorizar es algo que podríamos aprovechar.

¿Qué aspectos importantes no se enseñan en educación sexual, en caso de recibir, tanto como se debería?

Tendríamos que replantearnos cómo estamos haciendo educación sexual. Si la hay, porque muchas veces ni la hay, se hace desde un modelo bastante medicalizado. Solo está enfocada a la prevención de riesgos. Uno de los pilares fundamentales que tienen que estar presentes y que muchas veces no lo está es el del consentimiento. Es algo sobre lo que, desde hace relativamente poco, se está empezando a hablar. Y tendría que ser algo que no podría faltar en ningún tipo de educación sexual.

Porque se habla mucho de embarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual. ¿Crees que se les da la importancia necesaria o que se debería de hablar menos de estos temas y más de otros?

No creo que se les dé demasiada importancia. Se les podría dar incluso más. Lo que pasa es que eso no debería ir en detrimento de los otros temas. Necesitaríamos más tiempo de educación sexual en general: añadir los otros temas sin restarles importancia a estos, sobre todo al embarazo. Pero el tema de las ITS claramente no lo estamos haciendo bien porque muchas veces tenemos repuntes de contagios y también de reducción del uso del preservativo y de otros métodos. Además, solamente se incluye el uso del condón cuando en realidad hay muchísimos otros métodos. Las personas que han recibido educación sexual solo le han puesto un condón a un plátano. Nunca han oído hablar, por ejemplo, de una banda de látex, que se usa para prevenir contagios en el sexo oral. Y también hay poblaciones que están completamente olvidadas. Por ejemplo, las mujeres que tienen sexo con mujeres es como si no existieran porque como no tienen relaciones de penetración pene-vagina parece que no están expuestas a nada aunque también necesitan protección.

Claro, porque la educación que recibimos ahora se basa en la heteronormatividad.

Exacto. Estamos tan centrados en el embarazo, que al final las ITS se enseñan, pero no bien porque claramente los datos lo indican. Y después hay un abanico de temas, como normalizar la masturbación, sobre todo en las chicas, la diversidad sexual, el feminismo, el consentimiento, etc. que ni se plantea educar sobre ello. No se trata solo de hablar de sexo, sino de distinguir cuáles son prácticas sanas y consensuadas y cuáles no para que se puedan prevenir.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-CompartirIgual 4.0 Internacional.

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